7.18.2006

ALGO ESTÁ PASANDO


ALGO ESTÁ PASANDO ¿NO CREES?










Las noticias internacionales de los últimos años y particularmente durante los últimos meses, han tenido convulsionado a todo el mundo. La pavorosa idea de que el mundo está coqueteando con una tercera guerra mundial (esta vez atómica), tiene sin dormir a muchos pensadores. La mayoría sin embargo, parece que viven en otro mundo. Nada les saca de su inerciática indiferencia. Su “mundo personal” no ha sido alterado gran cosa. Los terribles augurios noticieros no son mas que “noticias de la tarde” para ellos. Sin embargo es bueno prestar oído a los comentarios de los analistas de los conflictos actuales, para sacudir un poco la “rutina” del día a día. Uno de ellos expresó hace poco (en una entrevista televisiva) que, según él, “la única solución cuerda a todo este embrollo y peligro latente, es que las naciones en general le den la suficiente autoridad a las Naciones Unidas para que este organismo político puede evitar una catástrofe mayor.” Y parece que para allá vamos. “La necesidad hace al remedio” dice el dicho. Todo parece indicar que no les quedará otra a las naciones que ceder sus soberanías, celosamente guardadas por mucho tiempo, a la ONU. ¿Será así? A los estudiosos de las profecías bíblicas “se les paran los pelos de punta” diríamos. Por “una hora” se le dará autoridad a la “imagen de la bestia”, según el libro Sagrado.
Por otro lado se suman las voces que culpan directamente a las religiones, especialmente a las fundamentalistas y tradicionales de fomentar el odio entre sus congéneres. No han faltado los que han propuesto eliminar las religiones para lograr una paz verdadera.
Súmele a todo esto, las catástrofes naturales de este último tiempo con sus miles y miles de víctimas. Pareciera que un poderoso gigante hubiera tomado la tierra por sus cuatro costados y la mece de aquí para allá.
No. No todo “sigue igual”. Algo está pasando... se huele en el aire.... ¿No crees?

6.24.2006

¿Y ESO ERA TODO?


TODOS PENSAMOS EN ELLA, SOLO QUE NO LO COMENTAMOS.

Así es. Desde que nos enteramos de la irremediable realidad de que un (¿buen?) día tenemos que irnos de esta vida, no dejamos de pensar en la muerte de cuando en cuando. Especialmente cuando vamos acercándonos al límite de edad del ser humano. Tristemente vemos desaparecer tras las lápidas frías y blancas decoradas de flores de plástico, a nuestros amados. Primero miramos con melancolía la partida de nuestros abuelos. Con tristeza y desconsuelo la de nuestros padres. A veces nos angustia ver la partida de un hijo o un nieto. Nos estremece enterarnos que cada vez “se van” más y más de nuestros amigos y compañeros de la escuela: “ Oye, ¿y qué es del Negro Ormazábal? ¿ Lo has visto?” “Ah, ¿Qué no supiste que murió de cáncer?” “¡Noooo! ¿y cuándo....?” “La semana pasada”. Y ahí nos preguntamos si no seremos los próximos. Claro, no es grato estar pensando siempre en que algún día vamos a morir. Pero de que vamos a morir... vamos a morir.
Los jóvenes no gustan hablar del tema. El “momento para ellos” está demasiado lejos como para detenerse a meditar en lo efímera de la vida. Miran a los “viejos” como con lástima o desinterés: “Bueno, ellos ya vivieron su vida ¿no?” “Recién tengo 17 años como para “pasarme rollos” con ese tema, no pasa nada”. Lo irónico del asunto, es que tarde descubrimos que en realidad nunca dejamos de ser jóvenes por dentro. Nos damos cuenta con pena, que solo envejecemos por fuera. Cuando nos vemos al espejo. Pero que en nuestro “yo interno” seguimos siendo adolescentes con sentido del humor, solo que con un poco más de experiencia. El otro día mi hija (de 19 años), me preguntó: ¿Papá, qué se siente haber vivido todos esos años que tú tienes?”. La pensé un poco.... y le contesté: “Nada, hija, nada. Es como si aún estuviera en los veinte. Los años pasan sin que los percibas, y la vida se te hace angustiosamente breve, injustamente breve”.

Sin embargo es el temor a lo desconocido, el no saber qué hay “en el más allá”, lo que asusta a muchos. Se imaginan que allí termina todo, o que les espera alguna desagradable sorpresa desconocida. Para muchos el simplemente dejar de existir para siempre es algo demasiado terrorífico y abrumador para siquiera pensarlo. No faltan los que están convencidos que volverán convertidos en un pájaro, un caballo u otro desagradable insecto en un ciclo interminable de reencarnaciones. Otros se conforman en pensar que “tal vez” irán al cielo a vivir entre nubes de algodón para hacer no sé qué cosa, o pasársela mirando hacia abajo a ver cómo se las siguen arreglando los pobre que siguen vivos.

Sin embargo la realidad es otra. Maravillosamente diferente a todos esos “augurios fatalistas”. Solo que es penoso que tan pocos conozcan esa realidad, y muchos menos siquiera la crean. Si tan solo pudieran darse tiempo para comprobar la verdad acerca de la muerte. ¿Es tan difícil percibir que nuestro maravilloso cerebro (a años luz de las computadoras de última generación), capaz de no solo pensar, sino de sacar conclusiones, calcular probabilidades estimar resultados, tomar decisiones basadas en todos esos “procesos complejos”, capaz de recordar y repasar el pasado, manejarse en el presente y proyectarse al futuro, no pudo aparecer así no mas como de la nada? ¿Qué nuestra capacidad de amar, de apreciar, de añorar, de percibir la conciencia de la existencia, de darnos cuenta que dejaremos de existir un día, alguien la puso allí? ¿Qué el deseo de no morir nunca, que el hecho de angustiarnos por el término de nuestra vida, que el no conformarnos nunca por la pérdida de nuestros amados, nos grita que no fuimos creados para morir? Entonces, ¿porqué morimos, por Dios? No por causa de Dios, el Creador. El nos creó con la capacidad de pensar e investigar. Nos dio la inteligencia suficiente para comprobar sus explicaciones acerca del porqué de la muerte. Las respuestas están justo delante de nuestras narices, pero a veces somos demasiados escépticos como para interesarnos en investigar. Esperamos a última hora, cuando estamos agonizando apavorados, para mirar al cielo y preguntar “¿Por qué?, ¿Por qué?”.

Si investigamos las explicaciones del creador, comprobamos. Y si comprobamos creemos y nos tranquilizamos. Llegamos a comprobar que la famosa muerte, es una enemiga, pero en el fondo no es nada. Solo un sueño. Que al dar nuestro último suspiro y nuestro último parpadeo, instantáneamente volvemos a abrir los ojos, en un microsegundo, y ya estamos en otro mundo. En el mismo planeta pero en otro mundo. Y nos bajamos del camastro para comprobar que allí están nuevamente todos nuestros amados. Y se nos dice que ya no moriremos nunca más “¿Es que me morí?” Preguntaremos incrédulos. “Pero si acabo de cerrar los ojos solamente”. Y entonces nos lamentaremos de habernos preocupado tanto durante toda nuestra “vida” del hecho de que íbamos a morir. Si en realidad nunca nos morimos... solo fue un cerrar y abrir de ojos.... Preguntaremos incrédulos...”¿Y eso era todo?”. ¿Podremos dejar de reír tanto?

3.11.2006

LAS MARAVILLAS DE LA CREACIÓN


Es sorprendente lo que existe mas allá de nuestra miope visión humana. El Creador hace gala de su enorme poder engalanado en hermosa arquitectura artística...
Aquí tienen un sitio para disfrutar de algunas de ellas...
http://hytaipan.home.comcast.net/hubble640.html

Gracias a Nancy Luna, por su lindísima información acerca de este sitio.

2.22.2006

¡¡¡ TSUNAMI !!!!















Tsunami!!!!

Hoy nuevamente hicieron sonar las sirenas de alarma de tsunami en la ciudad.
Se sintieron durante gran parte del día, como ensayo para regular el sonido de las bocinas.
La idea es que se escuchen en toda la ciudad, dicen las autoridades (¿O que se asusten en toda la ciudad?).
La verdad es que ya estamos acostumbrándonos a esta “realidad”. Como si fuera poco vivir con el fantasma de un esperado Terremoto catastrófico, ya que cada vez que sufrimos uno grande, todos dicen “Este no es. El que esperamos es mucho mas grande”. ¿Alguien puede dormir?
Para colmo un entretenido antofagastino nos regala esta foto-ficción en la red de cómo será el maremoto en nuestras costas. Todavía tenemos en la retina las imágenes del tsunami en le india. ¿Gracioso no? Hasta tenemos que conocer la señalética a doc’. ¡Plop!

2.09.2006

VIVIENDO DENTRO DE UNA PELÍCULA

UNA NOCHE DE AQUELLAS

Las historias y cuentos acerca de los seres humanos, siempre están basadas en hechos que ocurrieron, están sucediendo o pueden suceder, excepto las historias fantásticas o de ciencia-ficción surrealista (Ya que Julio Berne y Leonardo Da’ Vinci probaron que todo puede suceder en este campo).
En una oportunidad vi una película acerca de un individuo cualquiera al que le sucedió de todo en una sola noche (lamentablemente no recuerdo el título). El director trató de transmitir la idea de que nuestra vida es tan inestable y errática, que por azar, pudieran ocurrirnos cosas tan extrañas, que pudieran caer en el terreno de lo inverosímil, pero perfectamente posible. Bueno anoche, ¡comprobé que eso es la más absoluta verdad!.

Comenzaré diciendo que si alguien me hubiera dicho que andaría paseando por mi ciudad a las dos de la madrugada absolutamente vulnerable a cualquier asalto, o peor aún, a ser asesinado por unos mozalbetes, habría dicho que estaba loco.

Durante la tarde de ayer disfrutamos de una tardía visita al balneario que está cerca de donde vivo. Fuimos con mi esposa, mi hija, mi nuera y mis nietos de dos años y tres meses respectivamente. Mi hijo, padre de mis nietos, se encontraba fuera de la ciudad por trabajo. Esa noche invitamos a nuestra nuera a quedarse en casa, ya que los niños (y nosotros) estábamos muy cansados después del paseo. Nos acostamos temprano y nos dormimos de inmediato, como a las nueve de la noche. Y eso estaba absolutamente dentro de lo normal, y hasta aquí no se imaginaría nadie que algo inesperado pudiera suceder. Pero....

El mayorcito de mis nietos despertó como a las doce de la noche con un malestar que lo hacía quejarse mucho. Sin poder determinar qué era, lo paseamos un poco y devolvió su estómago. Algo que comió le había caído mal. Como el malestar no remitía, optamos por llevarlo a un policlínico cercano, como a eso de las una de la madrugada. En el edificio asistencial, le encontraron una acidez aguda y le recomendaron unas gotas para el dolor y una dieta blanda. Pero (y aquí me acordé la película esa, mencionada al principio), en el lugar no había remedios para tratarlo. (Lo que no es raro en estos lugares públicos y gubernamentales). Por ello debí dejar a mi nuera en casa, y luego dirigirme al centro de la ciudad a buscar una farmacia de turno. Como no tengo vehículo, debí abordar un taxi colectivo como a eso de las una treinta de la madrugada.
El taxi solo me llevaba a mi como pasajero. El chofer, muy parlanchín, me dio conversa y me habló de lo peligrosa que se ha puesto la ciudad en la noche. (como para prepararme el ánimo ¿¿??) Me preguntó el motivo de mi ida al centro de la ciudad. Dijo no saber qué farmacia estaba de turno. Le pedí me dejara cerca de una que está por su recorrido. Cuando llegamos, la farmacia en cuestión estaba cerrada. Cuando fui a bajarme, me dijo, en tono preocupado... “¿Y va a pasearse por aquí, a esta hora?”. Me imaginé los titulares del día siguiente: “Hombre mayor asaltado en pleno centro. Apuñalado por no tener dinero”. Lo miré en tono de pregunta. Me dijo “Vea en el portón de la farmacia, cuál de ellas está de turno. Y véngase, lo espero y lo llevaré a otra”. Luego de constatar cuál estaba de turno, el amable señor me llevo en su recorrido, y me dejó muy cerca de la farmacia de turno, sin antes recordarme: “Tenga cuidado”. Me pregunté qué cosas están sucediendo en mi propia ciudad en la noche que no es de mi conocimiento, y que al parecer el taxista conocía muy bien. La media cuadra que recorrí para llegar a la farmacia, me parecieron kilómetros. Las calles estaban casi vacías de gente. Solo uno que otro borracho, algunos recolectores de cartones que hurgueteaban entre las basuras de los locales comerciales. Un matrimonio estaba comprando remedio por la pequeña ventanilla abierta de la farmacia. “Seguramente deben venir en vehículo particular” me dije. Luego, y antes que la dependienta cerrara la ventanilla, me precipité ansioso para que me atendiera. Lo hizo. Mientras le pasaba un billete para pagar el medicamento, no dejaba de mirar de reojo a todos lados. Luego caminé dos cuadras en dirección a una conocida calle donde pasa la locomoción colectiva. De algunos bares abiertos, salían grupos de muchachos y hombres, vociferando y bromeando entre ellos. En ese momento quise hacerme invisible, como en uno de esos cuentos de ficción. Luego de orar en mi interior, esperé unos 10 minutos (¿o fueron 10 horas?) hasta que pasó un colectivo que me trajo de regreso a mi casa. Al dirigirme desde el paradero donde me bajé, hasta mi casa, a unas tres cuadres del lugar, recordé haber leído que algunas personas habían sido asaltadas cerca de sus propios domicilios. Bueno... Llegué sin novedad a mi camita que me estaba esperando acogedora. Mi nuera y mi nieto estaban durmiendo. Les dejé el medicamento a la vista y me dormí. Como a las tres de la madrugada.
La reflexión que saco de todo este asunto, es la misma que el Director aquel, quiso comunicarnos: Que nuestra vida es tan inestable y errática, que por azar, pudieran ocurrirnos cosas tan extrañas, que pudieran caer en el terreno de lo inverosímil, pero perfectamente posible.

...¿No estaremos viviendo dentro de una película de suspenso policial?...

2.01.2006

NOVELA "CONTRA LA CORRIENTE".

Contra la corriente –Novela...


"La novela será editada en apartado con su mismo nombre en el Holding del grupo"

Disculpen las molestias.

POEMAS DE UN ESPOSO ENAMORADO

IMAGINAR QUE NO ESTÁS


Me gusta imaginar que no estás,
que te haz ido de mi lado.

Imaginar que no quieres verme, que odias mis enfados.
Imaginar el desamor, tu indiferencia y tu ausencia.
Solo para extasiarme en el placer de tu presencia,
gozarme en tus ojos enamorados, en tus promesas sinceras.
En saber que te tengo, y que nunca dejarás de quererme.

Me gusta imaginar que no estás,
que haz olvidado a tu amado.

Imaginar que andas por la vida sin el recuerdo anhelado.
Creer que nada te importa, que fui para ti solo una sombra,
que tus pensamientos me han exiliado, que tu voz no me nombra.
Solo para despertar al maravilloso presente de tu amor,
al encanto de tus besos, cuando enamorado, te presento una flor.

Me gusta imaginar que no estás....
En las noches estrelladas.

Cuando la luna esconde su rostro ruboroso.
Imaginar que no te importan las estrellas, que andas de cita con la luna,
cantando sueños complacientes, donde no soy protagonista de nada.
Hasta encontrarme con tus ojos dichosos de verme, húmedos de amor,
Estrecharnos en abrazos generosos, consumidos por la llama de Jah.

Me gusta... imaginar que no estás....

1.31.2006

1.30.2006

POEMAS DE UN ESPOSO ENAMORADO

Esposa mía

¿Puede detener el tiempo mi anhelo de estar junto a ti?
Aún cuando se cubra con el Seol, como una manta tardía, alejarme de ti, no, no podría.
Estás atada a mí, y yo esposado a ti, esposa amada, esposa mía.

El señor del tiempo hará del Seol un mero sueño, una irrealidad absurda,
en un abrir y cerrar de ojos, de tus hermosos ojos, de tus ojos almendrados.
Estás atada a mí, y yo esposado a ti, esposa amada, esposa mía.

Tal vez cambiarán las relaciones en la corriente del tiempo, pero nunca los corazones.
Serás esposa, o compañera y amiga, serás el viento o el aire, o lo que quieras ser, pero...
Estarás atada a mí, y yo esposado a ti, esposa amada, esposa mía.

Enero —2005

POEMAS DE UN ESPOSO ENAMORADO

—CUANDO NIEVA EN MIS SIENES—

Tu eres mi amor de otoño, amor que no se aparta de mi.
Que sigues viéndome con ojos enamorados, a pesar del tiempo, a pesar de que ya cae la nieve, la nieve sobre mis sienes.

¿Se adhiere la hiedra más fuerte sobre la roca, que nuestro amor?
¡Jamás a podido hacerlo! Mira, su pequeña semilla ha brotado toda, engalanando nuestra ventana.

Aquella que nos cobijó durante tantos años, mientras nos bañaban los crepúsculos pintándonos el rostro de cálidos colores. Tu mano aún sigue sobre la mía... mientras cae la nieve, la nieve sobre mis sienes.



***
A mi esposa...